Uno de los riesgo de vivir con la Enfermedad de Parkinson es que la persona con la enfermedad y sus familiares pueden perder los roles y los lazos afectivos que les unen para convertirse en persona cuidada y persona que cuida.
Con el taller de noviembre queremos que estas personas vuelvan a conectar con lo que les unía: relación de pareja, relación padre-hijo, relación abuel@-niet@, etc.